sábado, 8 de marzo de 2008

Hassack y Hasser 2

Bueno, después de una semana un tanto "movidita", cuelgo aquí la redacción que tuve que entregar para ayer, viernes, para el taller de redacción que tiene "el C". Es la continuación de la historia de Hassack y Hasser. No voy a modificar nada de la narración, para que podáis leer mi pequeño resumen (Qué bueno soy haciendo resúmenes :P) y mis palabras de agradecimiento.
Nada más, un saludo, y comentad si puede ser! :P

Plata

Aclaración [Recuerda...]: Esta narración sigue la historia que empecé en la anterior, aquella que trataba sobre Hassack y Hasser, los dos hermanos, que estaban buscando una cura, en un templo, para el segundo de ellos, el cual poseía una doble personalidad desconocida y poderosa cuyo único objetivo era eliminar a los demás. Así, Hasser, dominado por esta fuerza demoníaca, entró primero y solo en el templo; pero su hermano le siguió, a duras penas y movido por la fe y el amor fraternal, hasta la entrada de dicho templo, esperando salvar a su hermano... o evitar que asesine a más gente inocente.
De nuevo le doy las gracias por permitirme participar en el taller, permitiéndome expresar una imaginación que me sobra a borbotones, y que de otro modo me consumiría.
Sin nada más que decir, comienza la narración:

Lo que encontró tras la puerta no era, ni mucho menos, lo que se esperaba.
Desde luego, creía que el templo al que iba tendría algún tipo de elegancia, algo que caracterizase a la nobleza.
Hassack avanzó a través de las frías paredes de roca maciza y los tapices rasgados.
Todo aquello era así, lo supo enseguida. Pero había algo anormal en el sitio, en el aire. Conforme daba apenas dos pasos, iluminado por la luz de una tea que había tomado de la pared en el principio del edificio, contempló la antigua estructura. Sus ojos no le habían engañado, comprendió tras frotárselos con ímpetu.
Quería ir a por su hermano, de veras lo quería. Pero para poder buscarlo, debía recuperar fuerzas. Se sentó en el suelo de la caverna, sintiendo cómo se le abrasaba la piel por la diferencia de temperatura entre ésta y el ambiente. Recordó cómo había perdido la bolsa con la comida, y no supo qué hacer. Se sentó en el suelo y estuvo al principio unos minutos alerta, completamente cansado.
Sólo al principio.
Se quedó profundamente dormido.
Se despertó un tiempo más tarde, ya con el cuerpo un poco más entrado en calor. Enseguida vio que había dormido en una posición un tanto rara, y sentía un dolor profundo en el brazo derecho.
Intentando recuperar la normalidad en el brazo entumecido, comenzó a moverlo, dando vueltas.
Menos mal que había dormido en una posición mala, pensaría más tarde.
En uno de los movimientos del brazo rígido, sin quererlo, vio un tapiz que, entre rasgaduras e hilos, representaba una figura humana. Adivinó sus rasgos enseguida, pero no lo creía, no podía ser verdad.
Contempló horrorizado la figura de un chico vestido con pieles de animales, con el brazo derecho, pudo deducir, en movimiento, y cuya atención parecía haber sido llamada por algo que no llegaba a verse debido al destrozo.
El chico del tapiz era él.
Alguien había predicho que él estaría allí, y había sabido que se dormiría, y que se levantaría y que...
Se hubiese sentado a reflexionar de no ser por el pánico que sentía al haber encontrado algo relacionado con el destino... siempre tan ilógico y tan presente.
Trató de dejar atrás las imágenes que le acudían a la cabeza, todas relacionadas con el destino y lo que le había atraído tiempo atrás el jugar con el destino.
En algún momento tuvo que caer, porque no se dio cuenta hasta que sintió la fría piedra acomodada en su rostro.
Sintió un profundo dolor, y creyó que se había partido el labio superior. Pero algo era más importante que aquello, algo llamó de nuevo su atención.
Los tapices ahora estaban enteros, y pudo contemplar una imagen, repetida pero con distintas perspectivas, en todos los nuevos tapices colgados en el pasillo sin fin en el que se encontraba.
De nuevo, aparecía él en las imágenes... Con una chica. Esta tenía el pelo castaño, por lo que pudo ver, puesto que estaba de espaldas. Llevaba una diadema plateada colocada en el pelo.
La mano de la joven estaba entre las suyas.
Una sonrisa sarcástica afloró la boca del chico, puesto que la última vez que había tenido una relación seria con una chica había sido hacía muchísimo tiempo.
La visión se le antojó tan absurda que creyó que se lo estaba imaginando. El frío podría haberle jugado una mala pasada, esa era desde luego la explicación más probable y correcta.
Comenzó a andar, esta vez haciendo caso omiso de las imágenes, decidiendo qué iba a hacer a cada momento. No olvidó, por tanto, el propósito de su viaje: su hermano. No sabía donde podía estar, ni qué estaría haciendo; el tiempo apremiaba, podría estar causando estragos.
De repente algo metálico vibró a sus pies. Se agachó a cogerlo, y descubrió que era una diadema plateada. No pudo menos que volver a sonreír con sarcasmo. Tuvo una corazonada y se guardó el objeto.
Permaneció parado unos instantes, hasta que de repente tuvo una idea. Se acercó a uno de los enormes tapices, que esta vez le representaba a él sobre un águila enorme, y lo apartó con cuidado.
Detrás había una puerta.
Temió hallarse en una decisión difícil, y recordando qué tapiz era el que tenía contenía detrás la puerta, se acercó al tapiz siguiente, conteniendo también la imagen del águila y él montado acercándose a una torre con forma irregular, como si de unas garras se tratase. Este detalle no le importó, porque detrás del tapiz...
... no había nada. Sólo fría piedra.
Y repitió la operación con todos los demás tapices, los próximos, los de los lados, los circundantes... Incluso, llegó a alejarse una importante serie de pasos del tapiz que contenía la puerta para encontrar, tras uno de los inmensos bordados, lo mismo: Roca sólida.
De nuevo, temió lo peor, y corrió al tapiz que, según recordaba, era el que custodiaba la puerta. Tragó saliva un instante, y corrió la gruesa tela. La respiración se le cortó, incluso más tarde juraría que su corazón había cesado, al encontrar...
...la misma puerta, de madera para nada carcomida, que seguía estando allí.
Fue estúpido, porque de veras pensó en qué hacer en ese momento. Fue un estúpido en ese instante, pero nunca lo había sido; la decisión surcó su mente bañando su cara de un gesto como de disculpa, al saber que debía de abandonar el largo pasillo... Tenía que encontrar a su hermano
Esto le dio fuerzas. Agarró el pomo con la mano, y abrió la puerta.
Al principio, cuando traspasó el umbral también plateado su cara se tornó sombría ante la existencia de un nuevo pasillo, al parecer, inmenso como el anterior.
Pero la esperanza le inundó cuando reconoció a una persona, una chica, corriendo hacia él con gesto preocupado.
Sus cabellos eran castaños. Una diadema, quizás plateada, podría quedarle bien en el pelo.
No pudo menos que sonreír de nuevo

miércoles, 27 de febrero de 2008

Con respecto a "El Templo Rojo"

Al final, he decidido no publicar, al menos por ahora, mi cuento de "El Templo Rojo". He tomado esta decisión recordando las bases del concurso del colegio Jose Manuel Álvarez Gil, que implicaba que el cuento fuese inédito. Desde luego que lo es, lo he escrito completamente yo solo, sin basarme en nada salvo en mi imaginación; pero por miedo a represalias, o a que tenga que dar explicaciones de por qué mi obra supuestamente inédita ya está publicada en internet, he decidido no colgar "El Templo Rojo" en mi blog por si acaso.
Pido perdón por si a alguien le hubiese gustado leerlo; aún así, el que lo quiera que me ponga un comentario en esta misma entrada.
Nada más
¡Un saludo!

domingo, 24 de febrero de 2008

LÿRïCS & FëëLïNGS Nö 'Tá MüëRTö

Pido disculpas a todo aquel que se suela pasar por el blog, de forma más o menos usual, si es que hay alguno de esos a parte de mí :P. Hace tiempo que actualizo, he pasado unas cuantas situaciones y emociones fuertes, y no caí en actualizar el blog.
Pero aquí estoy otra vez, preparado para actualizar y colocar el último de mis relatos, el que he hecho para un concurso de cuentos.
Nada más, he escrito esto en una entrada distinta porque lo veo importante. Así, no creo que mi siguiente entrada necesite introducción. Sólo decir que para no hacer el cuento demasiado pesado, voy a ir actualizando por capítulos, y que así no sea el blog demasiado monótono [Y gano unas cuantas entradas :P]. La extensión de los capítulos es mu' variable.
Ahora sí que sí, nada más, un saludo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Recuerdos 1

Hassack salió de su casa, para atravesar el poblado en una dirección que conocía bien. Dejó a su hermano pequeño en su casa con unos amigos y fue a despedirse.
Kira no estaba en la puerta de su casa, así que Hassack la rodeó esperando encontrarla en su patio trasero. Allí la encontró, con la vista fija en un punto muerto, quizá contemplando el horizonte, quizá pensando en lo que se avecinaba. Hassack avanzó decidido hacia ella.
-Suponía que estarías aquí - fue la única y estúpida afirmación que se le ocurrió decir.
La otra, ensimismada en sus propios pensamientos, simplemente sonrió, pero enseguida percibió la actitud de su amigo, y supo a qué venía. Así, volvió a adoptar su comportamiento de "no pasa nada", y sonrió de nuevo, pero esta vez en otro plan, como si nada pasase.
-Sabes a qué vengo - volvió a hacerse el estúpido su amigo.
Aún así, la otra no hizo ningún comentario. Hassack, movido por un impulso, se sentó a su lado. Ni siquiera dejaron un mísero minuto de silencio; sino todo lo contrario, en poco tiempo ambos estaban enzarzados en una conversación sin sentido, a primera vista, pero llena de sentimientos. La chica comentó algo sobre las carreras del Lago, e incluso comentó algo de un chico que le interesaba. Hassack asentía, comentaba, opinaba, y sonreía para sus adentros mientras ponía toda su atención a lo que su amiga le contaba, dándose cuenta de que mantenían una conversación que hacía mucho tiempo que tenían.
Pero no era a eso a lo que había ido, pensó. Aprovechó un mínimo momento de distracción de su amiga y soltó por todo lo alto:
-No quiero que te vayas.
Su amiga la miró entre enternecida y comprensiva, y no pudo evitar que explotase:
-¿Sabes? Hace mucho tiempo tuvimos una conversación tu y yo, por carta. Recuerdo todo lo que dijimos, esperando que tu partida fuese en verano y, sin embargo, aún no han florecido los árboles. Aún así, no he olvidado todo aquello que te dije, que me dijiste. No querías acabar mal con nadie, fue una de tus frases. Que te faltaba tiempo, fue otra... Pues bien, me gustaría decirte que has sido, y eres, de las personas que más aprecio en el mundo. Sabes que siempre me tendrás aquí, a pesar de la distancia que habrá en ciertos momentos. Y que sepas que todos los días que estés aquí, con nosotros, aprovecharé al máximo el tiempo que esté contigo.
>>Porque estar con semejante gran persona es un privilegio, que lo sepas. Te quiero, simplemente. Por como eres, por lo que has hecho por mí, por cada momento que me has hecho sentirme querido. Por ti, por mí, por todo.
Kira no dijo nada. Miró a su amigo con infinita ternura, y se fundieron en un cálido abrazo. A Hassack no le hizo falta si quiera contemplar el rostro de su amiga para saber que incluso estaba llorando.
Así, tampoco a él le importó que las lágrimas bajasen de sus ojos y surcasen sus mejillas.

martes, 29 de enero de 2008

Segunda canción

Mmmm... Aquí estoy, un martes, en mi casa; y eso que es por la mañana. Y es que estoy malo (gripe, o resfriado; no sé, algún virus de estos que rondan por ahí) y el aburrimiento me ha podido: No he podido hacer otra cosa que encender el ordenador y, bueno, como hace unos días empecé a traducir otra canción, y al no acabarla la dejé abandoná', pues pondré la canción traducida. Es una letra que me trae muchos recuerdos, del verano pasado, cuando mi hermano no paraba de repetirla e, incluso, a mí no me llegaba a gustar del todo. Está llena de sentimientos, así que recomiendo que se escuche una y otra vez... Sin más preámbulos, aquí están el vídeo, la letra, la traducción y los comentarios. Un saludo.

Innocence - Avril Lavigne
[Dedicada a la gente que ya sabe a quién se la dedico... A la que se acuerde de aquellos dos finde's en Pegalajar en verano... Aquellos inolvidables días]


LÿRïCS
Waking up I see that everything is OK
The first time in my life and now it's so great
Slowing down I look around and I am so amazed
I think about the little things that make life great

I wouldn't change a thing about it
This is the best feeling

[Chorus]
This innocence is brilliantI hope that it will stay
This moment is perfect
Please don't go away
I need you now
And I'll hold on to it
Don't you let it pass you by

I found a place so safe, not a single tear
The first time in my life and now it's so clear
Feel calm, I belong, I'm so happy here
It's so strong and now I let myself be sincere

I wouldn't change a thing about it
This is the best feeling

[Chorus]

It's a state of bliss, you think you're dreaming
It's the happiness inside that you're feeling
It's so beautiful it makes you wanna cry
It's a state of bliss, you think you're dreaming
It's the happiness inside that you're feeling
It's so beautiful it makes you wanna cry
It's so beautiful it makes you wanna cry

This innocence is brilliant
Makes you wanna cry
This innocence is brilliance
Please don't go away
'Cause I need you now
And I'll hold on to it
Don't you let it pass you by

TRäNSLäTïöN
Despertándome y dándome cuenta de que todo está bien
La primera vez en toda mi vida y ahora es tan fantástica…
Deteniéndome, parándome, miro alrededor, y me quedo fascinad@
Y pienso en los pequeños detalles que hacen la vida maravillosa

No cambiaría nada de todo esto...
Es el mejor sentimiento que se pueda tener

[Estribillo]
Esta inocencia es brillante
Espero que se quede
Este momento es perfecto
Por favor, no te vayas
Te necesito ahora
Y la esperaré
No la dejes pasar de largo

He encontrado un lugar tan seguro, sin una simple lágrima
La primera vez en toda mi vida, y ahora está tan tranquila...
Siento calma; pertenezco y soy feliz en este lugar
Es tan fuerte, y ahora me dejaré ser sincer@

No cambiaría nada de todo esto...
Es el mejor sentimiento que se pueda tener

[Estribillo]

Es un estado de felicidad, hasta te hace creer que estás soñando
Es la felicidad interior lo que estás sintiendo
Es tan bonita que te hace querer llorar
Es un estado de felicidad, hasta te hace creer que estás soñando
Es la felicidad interior lo que estás sintiendo
Es tan bonita que te hace querer llorar

Es tan bonita que te hace querer llorar
Esta inocencia es brillante
Te hace llorar
Esta inocencia es “brillantez”
Por favor, no te vayas
Porque te necesito ahora
Y la esperaré
No la dejes pasar de largo

FëëLïNGS
Lo dicho... está llenísima de sentido... Habla del amor, de la inocencia que esto conlleva, de lo que se siente al tener a alguien a tu lado, de ser tan inocente que se llora de felicidad e incluso de perder a esa persona que tanto amas; de lo estúpido que parece el tiempo, de que no se debe dejar que esta inocencia, que nos hace a la vez tan fuertes y tan frágiles, acabe, de que uno se tiene que agarrar a ella con todas sus fuerzas...

Ya he avisado... de que me emociono con la letra xP Nada más, me piro a hacer algo en lo que tenga que pensar menos [Ver la caja-tonta] que la cabeza me duele a reventar :S
¡Un abrazo bien, bien fuerte para el lector! :P
[Los comentarios siempre se agradecen :P]

miércoles, 23 de enero de 2008

Un poco de paranoia...

Bueno... tras una tarde de completo estudio y trabajo... me he puesto a escuchar una canción de Blink 182, Adam's Song. Me han abordado los recuerdos, los sentimientos, y no he tenido más remedio que expresarme. ¿Cómo? A través de este blog, por supuesto. Así, aporvecharé este Kit Kat para despejarme: Poco me importa quién lea esto. Si eres de los que odia las paranoias, pasa rápidamente. Si no, lee, pero advierto: Puedes aburrirte...

Nada ha pasado en realidad... Un año entero se aleja como si nada. Nada de relaciones, nada de bromas, nada de nada: no lo conservo. A cambio, mi personalidad ha cambiado, y mucho.
¿Qué hacer?
No volverán a llamar las hadas a mi puerta, esperando que baje; me he rodeado de duendes, pero tantos me impiden recordar lo que fui. Las hadas han cambiado, sus alas brillan de distintos colores de los que yo siempre he llevado como duende.
¿O he cambiado yo?
Claro, hadas y duendes nunca han podido estar juntos, permanecer unidos. Surrealista puede llegar a ser la situación el la que nos encontrábamos... pero como duende, ¿no deberían de darme más felicidad mis semejantes duendes, en vez de las hadas? Sigo pensando en que supuestamente los duendes son mejores para mí que las hadas ¿Por qué teniendo hadas, busco duendes, y teniendo duendes, busco hadas?
¿Podré encontrarlas otra vez?
Qué fácil es decir "Nada volverá a ser como antes". Así, la guarida de los duendes se va separando de las hadas, y la de las hadas de los duendes, por igual. Sólo hace falta un consenso entre las tribus. Que un portavoz de una de estas dos aldeas vaya a la otra. Portavoz, o que no porte las opiniones de los demás... Alguien que ceda
¿He de ser yo ese portavoz?
Armado con mis mejores hechizos, mis más potentes brebajes, me dispongo a abandonar esta villa para tratar de hacer algo, para pedir una construcción del puente que necesito construir de nuevo como conexión. Sólo tengo que hablar, algo que tendría que haber hecho hace mucho, mucho tiempo. Un momento... ¿Soy sólo yo el que necesito el puente? ¿Y los demás duendes, las demás hadas... lo necesitan igual que yo, o acaso simplemente quieren dejarlo pasar, verdaderamente les da igual?
¿Estoy siendo egoísta?
Tanto si es así como si no, me da igual. Intentaré seguir adelante, esperando que la respuesta a esa pregunta sea negativa. Si es así, puedo hacer mucho; si no, no hay nada que hacer. Pero no me daré por vencido, porque sé que es así, que ambas tribus quieren que todo sea como en un principio lo era para la tríada de duendes iniciales...
Porque así lo quieren, ¿verdad?

Odio este tipo de canciones... porque enganchan muchísimo, y más cuando me producen nostalgia, recuerdos... En fin, supongo que no es demasiado difícil advertir las metáforas, y a qué se refieren.

http://es.youtube.com/watch?v=xmLa_W_afH4&feature=related

viernes, 18 de enero de 2008

"Hassack y Hasser"

Buff... por fin viernes. Ya entramos en fin de semana, y, al disponer de más tiempo, podré poner 2 ó 3 entradillas en el blog. Comienzo, sin más comentarios, con la primera de las entradas de este finde': La redacción que he tenido que entregar este mismo viernes por la mañana. Consistía en una narración, donde no apareciese ni el más mínimo diálogo. Esto era algo fácil; bastaba con escribir sobre un solo personaje. Pero no; pa' ponerme un reto, siento yo más chulo que nadie, he hecho dos personajes, dos hermanos. Al no existir diálogo, he creado, sin quererlo, una fría relación etre ambos, aún sintiendo cariño el uno por el otro. Así, ya tenía las relaciones de la narración hechas; es decir, que simplemente he tenido que darle forma al relato que tenía en mente y...Voilá! Una narración al más puro estilo de la literatura fantástica, sin revelar demasiados detalles y obligando al que lea este texto que reflexione y saque sus propias ideas, ya que he escrito como si ya se sabiese todo. :P ¡Buah! Menos mal que he dicho "Comienzo sin más comentarios". Una última cosa: el título se lo acabo de poner ahora mismo, la he entregado sin título al profesor correspondiente. Venga, va, aquí la tenéis; ¡Un saludo!

Esmeraldas

Hassack y Hasser avanzaban a duras penas por la nieve, escalando la montaña en cuya cima se hallaba su salvación.

La nieve, que caía con tanta fuerza como si no quisiese que entrasen en su propiedad aquellos dos intrusos, borraba al instante cada una de las huellas de ambos jóvenes. Aun así, estos no se daban por vencidos, y continuaban pasando por aquel paisaje helado, resueltos y desafiantes, y habiendo perdido toda posibilidad de rendición. Aquello era ya seguir o morir, y era una decisión que ellos habían tomado antes... Una decisión, quizá, que no ofrecía más posibilidades.

Hassack, el hermano mayor, era el que más fuerzas llevaba. Movido por el amor fraternal, y por el exceso de protección que sólo el primogénito tiende a poner sobre sus hermanos menores, iba primero, cargado con los pocos alimentos que les quedaban. Estos, metidos dentro de un saco, apenas eran distinguibles entre el amasijo de ropa marrón, de aspecto totalmente viejo, y lleno de raspaduras y agujeros, que llevaba para abrigarse.

El menor, Hasser, aquel por el que habían surcado un sinfín de tierras, era aquel cuyas fuerzas flaqueaban en aquel momento tan decisivo. Sus ropas, no más nuevas que las de su hermano, también se arremolinaban en torno a él, incluso en la cabeza, hasta el punto de que sólo se le distinguía en la cara uno de sus ojos verdes, como esmeraldas, y un mechón rubio. Parecía ser mucho más chico que su hermano, a pesar de llevarse menos de medio lustro.

El frío ya hacía varias jornadas que había calado en las pieles de animales que llevaban a modo de abrigo, y se había infiltrado en sus huesos. La mano izquierda de Hasser estaba ya totalmente congelada, y éste no paraba de tocársela, para asegurarse una y otra vez que seguía ahí.

Y eso es lo que hacía el menor de los hermanos, palparse la mano, cuando lo oyeron. Aquel gruñido sordo, imponente, de la criatura que andaban buscando. Era el guardián del templo al cual necesitaban entrar desde hacía muchos años, para buscar respuestas, para dar solución a lo de Hasser. Era el monstruo de la salvación, y de la perdición.

Si escuchabas su gruñido, el más terrorífico que cualquier criatura jamás pueda imaginar, el único que te dejaba todo el miedo del mundo en el corazón, estabas de suerte. Significaba que te acercabas al templo más buscado de todos los tiempos, y también el menos encontrado.

Pero si le veías directamente, su figura, su ser,... quedabas prendido de su belleza. De su terrible belleza. Porque, segundos después, morías si no eras capaz de evitar el sentimiento que te abordaba, un sentimiento de envidia, de arrepentimiento; un sentimiento de impotencia, que te dejaba paralizado y permitía que después se acercara la criatura y acabara con tu existencia.

Así, la reacción de los hermanos ante aquel fenómeno fue inmediata: cerraron los ojos con todas sus fuerzas – o, al menos, las que le quedaban –, y trataron de acercarse el uno al otro, para no perderse. Al final, tras apelar a su hermano tres veces, Hassack pudo sostener con fuerza el brazo sano de Hasser, y por unos instantes el tiempo se paró para ambos, nada tenía sentido, sabían que tenían cada uno a su hermano a su lado.

Un hermano, pensaba Hasser, que había sido capaz de abandonar a su familia, a sus amigos, con tal de ayudarle a él, que tan poco había hecho por los demás.

Finalmente, la ilusión de protección cesó, y los dos hermanos corrieron hacia la dirección que ellos recordaban como la que seguían antes, mientras escuchaban con horror el grito de los Dos Sentidos.

Podían notar cómo se acercaba la bestia, o mejor dicho, la muerte enmascarada de belleza. Inconscientemente, Hassack había dejado de ejercer tanta fuerza sobre el brazo de su hermano, ya que éste, quizá más ágil, había comenzado a correr más veloz, y ya iba a la par de su hermano mayor.

Así estuvieron unos minutos, corriendo, con los ojos cerrados con tanta fuerza, hasta que se dieron cuenta de algo.

Un silencio sepulcral había sustituido a los anteriores gruñidos. Enseguida lo notaron, y celebraron cada uno en su interior que la bestia había desaparecido. Es decir, habían sobrevivido a ella, y podían estar tranquilos, porque no habían contemplado el rostro de la bestia, salvándose así de una supuesta maldición.

Continuaron con los ojos cerrados, hasta que sintieron un temblor en la tierra, escucharon el sonido de un cuerpo enorme y pesado al caer, y Hasser sintió la presencia de la bestia de nuevo. No su presencia, su aliento, llegándole a la nuca, erizándole el vello de puro terror.

Hassack fue el primero en reaccionar. Sabiendo de la difícil situación de su hermano, lo cogió de la muñeca otra vez, y continuó corriendo con los ojos cerrados, hasta que ocurrió lo inevitable.

El susto de Hasser fue tremendo, cuando sintió que su hermano había tropezado con un precipicio y había comenzado a caer al vacío.

Tratando de sacar todas las fuerzas que le quedaban, sostuvo con firmeza la mano de su hermano para evitar su caída al abismo. Si lo conseguía, se salvarían los dos; si no, ambos se precipitarían.

Por supuesto, aquella situación les hizo a los dos hermanos abrir los ojos. Hassack, con una mano fraternal interponiéndose entre su vida y su muerte, vio de inmediato la cara de esfuerzo de su hermano, el esfuerzo que supone el coger a alguien de mayor peso que el de uno mismo. Hasser lo que vio fue algo distinto en la cara de su hermano, surcada de una mueca de incredulidad.

De nuevo, haciendo un esfuerzo sobrehumano, Hasser tiró con todas sus fuerzas de su hermano. Todo marchaba bien, hasta que la criatura, que había quedado totalmente olvidada ante el nuevo peligro que los hermanos tenían que afrontar, hizo un nuevo acto de aparición. En el último tirón de Hasser, que tendría que dejar a su hermano ya a salvo, vio de frente a la criatura. La más hermosa de todas ellas.

Notando que su hermano había quedado hipnotizado por la criatura, Hassack comenzó a resbalarse por la nieve otra vez, y supo enseguida que su destino era aquél, acabar despeñado, mientras su hermano echaba a perder jornadas de esfuerzo al quedarse hipnotizado ante una bestia que solo profería horribles gruñidos.

Entonces, Hasser comenzó a sentirlo. Él le llamaba. La bestia no, él. Aquél a quien consideraban un problema, el culpable de que él y su hermano, si no había muerto ya, se encontrasen en un paraje desolado, aislado del mundo, buscando una salvación, una muerte a él, para dejar libre al menor de los hermanos.

¿Libre? ¿De qué? Él era poder. Hasser sólo tenía que dejarle tomar el control, ya lo había hecho muchas veces. Tendría el poder de hacer lo que sea. Matar a la bestia, y quizás...

Los ojos de Hasser cobraron una tonalidad roja intensa, una tonalidad del color de la sangre.

Se acercó a la bestia, dispuesta a matarla, a asesinarla, a demostrar quién era más fuerte. Podía hacer lo que quisiese... matar a quien quisiese.

Y salvar a quien quisiese.

Con este último pensamiento, sus ojos volvieron a ser de color esmeralda.

A su hermano... Tenía que salvar a su hermano.

Sus ojos se tornaron de color sangre ante una nueva pregunta:

¿Quién lo necesitaba?

Esmeralda.

Pero había hecho tantas cosas por él...

Sangre.

¡Qué más daba! ¡Necesitaba matar!

Esmeralda...

No... no podía darse por vencido... no podía dejar que... que...

Sangre, intensa.

Había llegado la hora.

Levantó un dedo. El simple gesto fue la sentencia de la criatura, lleno de poder, y que hizo que la criatura comenzase a tener espasmos. Así, Hasser/él contempló cómo la criatura se retorcía de dolor en la nieve, para, después de varias convulsiones más, desaparecer con un destello intenso.

Así, se abrió una puerta como en la nada. Hasser, o mejor dicho, él, entró en la puerta, sabiendo que allí se hallaba la forma de vencerle a él mismo... los manuscritos que dictaminaban cómo acabar con él... El lugar que, si era destruido, pasaría a ser historia, y no habría forma de vencerle...

La puerta estuvo a punto de cerrarse a su paso, pero, al tiempo que su figura se difuminaba en la oscuridad de la nueva sala, y acababa por desaparecer, se volvió a abrir para dar paso a un nuevo huésped.

Hassack, reventado de esfuerzo, arrastrándose por la nieve, estaba consiguiendo llegar a la puerta. Había cosas que le preocupaban, había visto a la bestia del Doble Sentido y, a pesar de que ésta había muerto a manos de él – la doble y poderosa personalidad de su hermano –, la maldición de la criatura pesaría sobre él. No sabía qué efectos tendría dicha maldición, esperaba que el haberla visto sólo por el rabillo del ojo hiciese que los efectos sean mínimos; pero continuó arrastrándose, habiendo perdido todo honor.

Al final, consiguió llegar a la puerta. Se levantó, a pesar de que sus piernas se quejaban intensamente. Pero quería recuperar el esmeralda de los ojos de su hermano...

La puerta se cerró tras pasar él, y pareció que aquello nunca hubo ocurrido.

La nieve, que caía con tanta fuerza como si desease que jamás hubiesen entrado en su propiedad aquellos dos intrusos, había borrado al instante cada una de las huellas de los jóvenes y la bestia. Aun así, uno de ellos no se había dado por vencido, y había salido de aquel paraje helado, resuelto y desafiante, y habiendo perdido toda posibilidad de rendición. Aquello era ya seguir o dejar a su hermano hacer cosas horribles, y era una decisión que el joven Hassack ya había tomado antes... Una decisión, quizá, que no ofrecía más posibilidades que la de salvar a su hermano... o asesinarlo.